¿Qué quieres para tu boda?

Es una de las primeras preguntas que hacemos a nuestras parejas cuando hablamos de cómo quieren recordar su día. Y aunque pueda parecer una pregunta sencilla, muchas veces provoca una pausa.

Porque la mayoría de las parejas saben que quieren fotografías. Lo que no siempre tienen claro es cómo quieren vivirlas.

Hay parejas que no quieren perderse ni un minuto del cóctel. Quieren estar con sus invitados, abrazar a sus amigos, hablar con la familia y disfrutar de cada conversación. Para ellos, las fotografías de pareja pueden ser breves, naturales y casi robadas entre un momento y otro.

Otras parejas, en cambio, quieren desaparecer durante un buen rato. Les apetece aprovechar que están vestidos para la ocasión, olvidarse por un momento de todo lo que sucede alrededor y disfrutar de una sesión de fotos de pareja más artística, divertida y editorial. Un pequeño paréntesis para ellos dos.

Y también están quienes buscan un equilibrio: unas fotografías de pareja cuidadas, pero sin renunciar a estar presentes durante el cóctel.

No hay una manera correcta de hacerlo. Hay una manera que tiene sentido para cada pareja.

 

Recién casado

¿Cuánto tiempo deberíamos dedicar a las fotos de pareja?

Esta es una de las preguntas que más nos hacen los novios: «¿Qué es lo habitual?»

Y nuestra respuesta suele ser: no nos preocupa demasiado lo habitual, nos interesa mucho más saber qué queréis vosotros.

En una de nuestras últimas bodas, una invitada que además está preparando su propia boda se acercó durante el cóctel y nos preguntó:

—¿Es necesario irse durante el cóctel para hacerse fotos?

La pregunta nos pareció maravillosa, nuestra respuesta fue sencilla: depende de lo que quieran los novios.

A veces incluso depende de lo que quiera uno de ellos. Porque sí, muchas veces uno de los dos tiene más ilusión por dedicar tiempo a las fotografías que el otro.

Y aquella futura novia se sorprendió. Quizás esperaba que existiera una especie de protocolo fotográfico que todas las parejas debían seguir.

Pero no lo hay.

 

El problema es que muchas parejas todavía no saben qué quieren

Cuando empezamos a hablar con una pareja, muchas veces nos dicen:

«No sabemos qué hacer. ¿Qué es lo normal?»

Y lo entendemos perfectamente.

No todo el mundo ha organizado una boda antes. No todo el mundo sabe cuánto tiempo necesita una sesión de pareja, cuándo es mejor hacerla, qué fotografías son realmente importantes o cuánto se puede perder —o ganar— durante ese tiempo.

Por eso para nosotros la entrevista previa es tan importante.

No queremos simplemente saber a qué hora es la ceremonia o dónde será el banquete. Queremos entender qué importancia tienen para vosotros las personas, la fiesta, la intimidad, la estética, la espontaneidad y los recuerdos.

Porque las fotografías de una boda no deberían estar diseñadas alrededor de una plantilla.

Deberían estar diseñadas alrededor de vosotros.

A veces merece la pena desaparecer

Hay algo que solemos recomendar cuando la pareja está abierta a ello: desaparecer un rato durante el cóctel. No porque sea obligatorio. Ni porque sea la única manera de conseguir buenas fotografías, sino porque puede convertirse en uno de los momentos más especiales del día.

Mientras vosotros estáis haciendo vuestra sesión de pareja, los invitados hablan de vosotros. Os echan de menos. Comentan lo guapos que estáis, recuerdan momentos de la ceremonia y esperan vuestra entrada.

Y vosotros tenéis algo que durante una boda es muy difícil conseguir: un momento para respirar, para miraros y asimilar lo que acaba de pasar. ¡Ya estáis casados!

Después de meses, incluso años, preparando ese día, por fin podéis deteneros unos minutos y estar juntos sin que nadie os pida nada.

Y cuando termina la sesión, llega uno de nuestros momentos favoritos: volver a entrar.

En las bodas más tradicionales, una canción animada, los invitados preparados para recibirlos, pañuelos al aire, aplausos, abrazos y esa primera gran explosión de celebración como matrimonio.

Pero, por supuesto, no todas las bodas siguen ese guion y eso es precisamente lo bonito. Hay parejas que inventan sus propias formas de celebrar. Bodas que rompen las costumbres, entradas inesperadas, celebraciones íntimas o fiestas completamente desatadas.

No buscamos que vuestra boda se parezca a ninguna otra.

Porque no todo ocurre delante de vosotros

Y aquí está, probablemente, una de las partes más importantes de nuestro trabajo:

Vosotros vais a recordar muchas cosas de vuestra boda, pero también vais a perderos muchísimas. No podéis estar en todas partes al mismo tiempo, mientras saludáis a unos amigos, alguien estará emocionándose en otra mesa.

Mientras estáis hablando con vuestra familia, vuestro padre puede estar haciendo los mejores pasos de baile de la noche, mientras vosotros estáis en la pista, alguien puede estar mirando una fotografía vuestra y emocionándose.

Mientras os hacéis una foto con vuestros amigos, vuestra madre puede estar intentando disimular las lágrimas.

Esos momentos también forman parte de vuestra historia.

Y muchas veces serán precisamente las fotografías las que os permitan descubrirlos, por eso nos gusta hablar de fotografía de boda como algo que va mucho más allá de conseguir imágenes bonitas.

  • Sí, queremos fotografías editoriales.
  • Sí, queremos fotografías de pareja cuidadas, con una estética que os represente.
  • Sí, queremos fotografías curiosas, diferentes y con personalidad.
  • Pero, sobre todo, queremos que cuando dentro de diez, veinte o treinta años volváis a mirar vuestro reportaje de boda, encontréis vuestra boda.
  • No una colección de fotografías bonitas.

 

Vuestra historia.

 

Dos fotógrafos, dos miradas y un mismo recuerdo

Trabajar como dos fotógrafos nos permite hacer algo que para nosotros tiene muchísimo valor: estar en diferentes lugares al mismo tiempo.

Mientras uno puede estar acompañándoos durante una parte del día, el otro puede estar observando qué ocurre alrededor.

Así conseguimos contar la boda desde diferentes perspectivas.

Y hay algo curioso: incluso nosotros vivimos cada boda de una manera diferente.

Cada fotógrafo puede descubrir una reacción, un abrazo, una mirada o una pequeña historia que el otro no ha visto.

Después, cuando juntamos todo ese material, aparece algo mucho más completo: una historia construida con cientos de pequeños momentos.

Los grandes momentos son importantes.

Pero muchas veces son los pequeños los que terminan emocionándonos más.

 Entonces, ¿qué quieres para tu boda?

Quizás quieras una sesión de pareja larga, quizás solo quieras quince minutos, quizás quieras disfrutar de todo el cóctel, quizás quieras desaparecer y volver a entrar como si el mundo entero estuviera esperando vuestra llegada o quizás todavía no tengas ni idea.

Y está bien.

Nuestro trabajo no consiste en deciros cómo debe ser vuestra boda, consiste en escucharos, hacer las preguntas adecuadas y ayudaros a descubrir qué tiene sentido para vosotros, porque cada pareja es diferente y cada boda también.

Al final, no se trata de conseguir más fotos.

Se trata de conseguir las fotos que dentro de muchos años os hagan volver allí: a ese abrazo, a esa lágrima, a esa carcajada, a ese baile, a ese momento en el que os mirasteis y pensasteis: «Ya está. Lo estamos viviendo.»

Y eso es lo que queremos fotografiar.